La apostilla es el certificado estandarizado del Convenio de La Haya de 1961: autentica la firma y el sello de un documento público para que más de 120 Estados lo acepten sin embajada.
La apostilla confirma que la firma y el sello del documento son auténticos. No valida el contenido: certifica al firmante, no lo firmado — por eso el proceso es rápido y estandarizado.
Las cancillerías cantonales para los documentos de su cantón, y la Cancillería federal en Berna para los documentos federales (antecedentes penales, p. ej.). Nunca «una oficina central única»: el cantón emisor manda.
En cuanto un documento suizo debe surtir efecto en otro Estado miembro de La Haya: estudios, matrimonio, empleo, negocios, herencias. La autoridad receptora es quien la exige.
Para los países no miembros (Emiratos, Catar, Vietnam…), la apostilla no surte efecto: se aplica la legalización consular en cadena — también la gestionamos.